Según el Tao, la perfección está en el bloque intacto, cuando todo está por hacer. Así se presenta el año 2012. A pesar de los altibajos de la 2011 y del frustrado intento de subir a H21-A, tenía (y tengo en gran medida) delante de mí una temporada a estrenar, donde el pasado sólo sirve para aprender.
En San Juan, en un terreno feo (todavía no había tenido el gusto de conocer lo que era el típico terreno semidesiértico de Levante) pero entretenido, costó entrar. El sábado en la media, comencé sereno. Aunque con mis fallos-evitables, iba cogiéndole el punto al terreno hasta que un fallo garrafal, con más de diez minutos dando vueltas en una pequeña zona de vaguadas, dio al traste con cualquier expectativa de hacer una buena media.
Al día siguiente, con el recuerdo del sábado, salí inseguro. En la primera baliza ya me desvié y perdí algunos minutos de los que me acordaría en la meta. A pesar de algunas malas decisiones y exceso de lectura somera de mapa, no cometí ningún error que supusiese una pérdida importante de tiempo. Al final un quinto puesto que sabe bien, aunque deja un regusto amargo porque con algún fallo tonto menos y yendo un poco más fino, habría estado algún puesto por encima.
El bloque de la temporada 2012 ya no está intacto. Intentaremos seguir tallándolo con carreras parecidas a la larga de San Juan; así la “obra” que surja del bloque intacto a final de temporada quizás merezca la pena.